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Tres bohíos para vos

Posteado el: June 13th, 2010, por Mariam Ludim Rosa

Te regalo tres bohíos…

Uno para guardar tu esencia de ciguapa;
Mujer guerrera armada de palabras.

En otro permanecerá tu sabiduría:
Revoloteará como tamaná dorada,
qué volará libre hacia el taiguey.

En el tercer bohío ubicaré tu recuerdo,
que renace cual bajacú en tu gran tierra de valientes: Borikén.

Te regalo tres bohíos… Inarú amada… una con atabey.
Tres bohíos

En memoria de Chiqui quien nació un día como hoy 13 de junio.
Chiqui y Mariam

Censo 2010: Soy mestiza, mulata y ¿judía?

Posteado el: May 30th, 2010, por Mariam Ludim Rosa

Salgo de mi duelo con las palabras, para comentar sobre un tema, que sin duda a mi hermana Chiqui, le hubiese encantado escribir. Se trata del dilema existencial de nuestra raza, planteado desde la óptica de los encasillados del Censo 2010.

Sucede que mi mamá es blanca puertorriqueña (que no es lo mismo que blanca americana o europea). En otras palabras más coloquiales y familiares, mami es jincha como un chayote. Por otra parte, mi papá es negro puertorriqueño (que jamas y nunca es lo mismo que afroamericano). Y como dirían la mayoría los boricuas -que todavía tienen problemas con la palabra negro- es negrito o quemadito, o cómo a mi me gusta decirle cuando hablamos jocosamente sobre el tema de los colores de la piel : “Papi, tu eres marrón”.

Como toda puertorriqueña crecí con la certeza de que soy producto de una mezcla de tres razas: africana, española y taína. Y los rasgos físicos familiares e históricos validaban la hipótesis. El papá de mi papá, era negro. La mamá de mi papá de rasgos taínos con piel clara y pelo lacio. El papá de mi mamá, blanco de ojos azules y de abuelo español. La mamá de mi mamá con un color de piel similar a los de nuestros taínos. Hasta allí, mi mestizaje y mulatidad estaban bastantes definidos y tan arraigados que ni siquiera eran motivo de reflexión.

Claro, todo esto cambió cuando mi hermana -que ahora descansa- curiosa de las genealogías, amante de las palabras, enamorada de la tainidad y una historiadora por vocación, decidió ir más allá con la investigación de nuestra genealogía. Entonces, buscó archivos históricos, hizo entrevistas a la familia, recopiló fotografías y le propuso a papi hacerse la prueba de DNA y él aceptó.

Los resultados cambiaron nuestro paradigma triracial como bien lo explicaba mi hermana en el artículo titulado Los primos genéticos WIRTH y el boricua de apellido Rosa:

Un mensaje de correo electrónico nos trajo la noticia. El A.D.N. (Y) de mi padre, Pascual Rosa-Feliciano pertenece al haplogrupo J2. Inmediatamente tuve que refrescar los crudos conocimientos que poseía de genética y como siempre la Internet me ofreció rápidas respuestas. La cantidad de información era casi abrumadora. Mientras tanto la sorpresa se complicaba un poco con la lista de la base de datos de Family Tree DNA que emparentaba a mi padre con una docena de hombres de origen del oriente de Europa y, de lugares tan lejanos como: Bielorusia, Lituania, Polonia, Checoslovaquia, Alemania, Ucrania, etc, todos judíos.

¡La sorpresa! Ya había aceptado mi porción africana sin más cuestionamientos y ahora tenía que reemplazar ese concepto para adoptar mis ancestros judíos. Con razón, cuando tomé la clase bailes folclóricos en el Colegio solamente aprendí la danza judía y no recuerdo los demás bailes que me enseñaron. Tal vez por eso nunca he probado la carne de cerdo. Sencillamente algo inesperado, lo que provocó que mi hermana continuara su investigación hasta toparse con sus nuevos primos genéticos, como comentaba en su escrito:

Comenzaron a llegar los mensajes por correo electrónico de parte de los que en un comienzo fueron los primeros doce primos genéticos. Algunos de ellos con un marcado linaje sacerdotal o levitas, otros de ascendencia ashkenazi-judía. Estos hombres en su mayoría conocían bastante de su pasado. Varios eran sobrevivientes del Holocausto y solo podían trazar sus historias familiares hasta ese momento negro de la historia de la humanidad. Apellidos como: Glazer, Greenspan, Huebscher/Hubscher/Hübscher, Issroff, Lourie, Mokotoff, Nathan, Nitz, Rosoff, Rossoff, Russler, Sachar, Spector, Spertus, Tanenbaum, Tenenbaum, Tobin, Wolinsky emergieron atados a los Rosa por lazos genéticos. En muchas ocasiones era simplemente imposible ignorar las similitudes fonéticas entre apellidos como Rossoff, Rosof, Isroff y Rosa.

De hecho, estos primos genéticos llevan a cabo un estudio denomindo Proyecto Rosa en el que buscan hombres de apellido Rosa en Puerto Rico para hacerle la prueba de DNA y confirmar si en efecto, como papi, tienen marcadores judíos.

Entonces, me pregunto ¿será que al desconocer quienes realmente son nuestros ancestros, se nos hace más difícil reconocer quienes somos hoy? ¿Será por eso que cerca de tres millones de los 3.8 puertorriqueños que vivían en la isla en 2000 se declararon blancos en el censo de ese año? ¿Será que “los misterios de nuestro pasado” no nos dejan internalizar nuestras identidades?

Así que a la luz de la pregunta que me hace el Censo 2010 sobre mi raza. Les contesto (ahora que dieron espacio para hacerlo) soy mestiza, mulata y ¿judía?

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Mis 13 razones para extrañarte

Posteado el: November 13th, 2009, por Mariam Ludim Rosa

Un 13 abriste los ojos, un 13 los cerraste, duermes en el 13 y son 13 las razones para extrañarte:

1. Ya mi teléfono no suena los sábados en la mañana.
2. Ya nadie me llama “flaca”.
3. Ya nadie me llama “enana”.
4. Ya nadie me llama “Maricusa”.
5. Ya no escucho tu dulce voz.

Supuse que me llamarías todos los sábados de la vida y que en nuestra vejez me llamarías todos esos nombres de la niñez.

6. Ya nadie me habla sobre los taínos.
7. Ya nadie me habla sobre las ciguapas.
8. Ya nadie invoca ángeles con alas de colores.
9. Ya nadie me habla sobre Osuna.
10. Ya nadie convoca nuestros antepasados, nadie investiga nuestras genealogías.
11. Ya no hay letras nuevas en tus bitácoras.

Supuse que tendría tu genialidad, esa gran inteligencia y esa sed de conocer más por mucho tiempo.

12. Me falta una hermana.
13. Ya no puedo abrazarte.

Supuse que te abrazaría más, mucho más…

Padres e hijas-rev

Presentismo laboral

Posteado el: July 18th, 2009, por Mariam Ludim Rosa

En el 2003 escribí un artículo titulado El efecto multiplicador del catarro en el contexto laboral. Como estudiosa del ambiente organizacional y observadora social me llamaba la atención que en varios de los lugares en que había trabajado hasta ese momento, durante todo el año el catarro estaba presente, demasiado presente. Eso me llevó a hacer una investigación más profunda del tema en la que confirmé que el presentismo (o la insistencia de los empleados en acudir al trabajo cuando están enfermos) es más costosa y riesgosa para los patronos que el ausentismo. También me percaté que la mayoría de los patronos no hacen absolutamente nada al respecto: pueden ver que sus recursos humanos lucen desastrosamente mal y los dejan trabajando. Vemos en los manuales de empleados todo lo relacionado con normas, código de vestimenta, sanciones y otros. Sin embargo, no hay información o educación sobre medidas para evitar contagios cuando hay enfermedades virales en el contexto del trabajo. Claro – no había – hasta que surgió una situación de emergencia: una pandemia. Y ese, precisamente es el problema: la reacción en vez de la proactividad. Ahora sí, que todos los patronos están activando sus protocolos para instruir a los empleados que abandonen los centros de trabajo si sospechan que tienen los síntomas de la influenza A H1N1. Siempre nos pasa lo mismo, aunque tengamos información sobre los temas, por alguna razón, somos flojos en la prevención. Desde el 1994, que el sicólogo industrial Cary Cooper acuñó el termino de presentismo, muchos estudios han documentado la relevancia de que los patronos ofrezcan la orientación pertinente a sus recursos humanos con relación a los pasos que deben seguir para evitar esta práctica: si estás enfermo quédate en tu casa. Es interesante, porque mi artículo lo sometí al portal especializado en recursos humanos www.arearh.com y la sección de empleos de El Nuevo Día. Ambos lo publicaron, sin embargo, en El Nuevo Día editaron la parte en la que citaba a un experto que recomendaba que los empleados no asistieran al trabajo con catarro. Mientras el mismo artículo, publicado íntegro en el portal de Recursos Humanos, ha sido replicado por otros portales especializados y citado en otros. Era evidente entonces, como lo es ahora, cuán importante es la información en el tema.

¿Qué consecuencias tiene el presentismo?

A mi juicio, uno de los problemas más grandes del presentismo – cuando se trata de enfermedades contagiosas – es compartir los gérmenes con los otros compañeros, quienes a su vez los comparten con familiares, y es allí que surge el efecto multiplicador. A lo que yo le llamo efecto multiplicador, otros le han denominado efecto dominó y está documentado por varios estudios científicos.
Por otro lado, en enfermedades que no son infecciosas, como por ejemplo: dolores musculares, migrañas y artritis, están los costos asociados con la falta de productividad: estás, pero no estás en el trabajo. Asimismo, la posibilidad de que por el esfuerzo de querer ir a trabajar se agrave la situación y en vez de tomarte dos o tres días, cuando te sentías mal, te tengas que tomar cinco o siete, por sentirte peor.

¿Por qué se da el presentismo?

Hay varias razones, y me parece que la principal es que entendemos que nuestros patronos se molestarán si nos ausentamos. Esto se resuelve con educación y que el tema se discuta claramente en la empresa durante todo el año (no solamente en periodos de emergencia, como está pasando ahora).
Por otro lado, está el alto sentido de responsabilidad de querer o tener que completar un proyecto, a quienes algunos expertos han llamado “los guerreros del trabajo”. Mis queridos guerreros del trabajo (este mensaje es también para la que suscribe): aprendamos a leer las señales de nuestro cuerpo, seamos sinceros con nosotros mismos y cuando no se puede, no se puede. Se trata de una conversación profunda con el yo y con todos los componentes del yo (que por ser únicos se hace muy difícil conseguirles un reemplazo).
También, en muchos casos está la situación de que por ausentarse se afecta la paga y comprendemos que periodos de situaciones económicas, como las que estamos viviendo actualmente, es muy difícil perder un día de paga. Otros, temen que perderán sus empleos si se ausentan. Nuevamente, lee las señales de cuerpo, que por no querer perder un día de paga, luego pierdas más. Los patronos deben establecer políticas más claras en ese sentido.

Presentismo luego del A H1N1

Nos pasa con frecuencia que las lecciones importantes de vida las aprendemos luego de una crisis. Patrono, luego de que pase esta situación, asegúrate, por favor, que tu empresa cuenta con una política clara que procure el bienestar de los empleados. También, nos suele pasar que olvidamos con facilidad. Les exhorto a que no olviden esta experiencia y la puedan transformar en un recurso de orientación permanente para nuestro capital humano.
Ahora, estamos reforzando los hábitos de limpieza en el entorno laboral (pues eso se supone que siempre existiera y si no era así, espero que sea así de ahora en adelante). Antes de la influenza A H1N1, existía la influenza A y otras condiciones infecciosas. Quiere decir que los virus y bacterias siempre han estado presentes en los lugares que todos tocamos: perillas, teclados, bolígrafos y ponchadores biométricos, por mencionar algunas, ya que las posibilidades dentro del contexto laboral son amplias. Los patronos deben facilitar la limpieza y reforzarla con comunicación.
En fin las empresas, sus ejecutivos y directivos tienen la responsabilidad de educar e informar. Y si lo hubiésemos comenzado a hacer antes, estoy segura de que ahora las consecuencias serían menores.

Hoy, 13 de junio

Posteado el: June 13th, 2009, por Mariam Ludim Rosa

Por Mariam Ludim Rosa Vélez

“Todos los días uno muere un poco, pero hay días en que uno muere más que otros, como hoy por ejemplo”. Gioconda Belli

Hoy tejo dolores con puntos de cadenetas en forma de alma. Vivir la vida después de experimentar tu muerte es una suerte de ambivalencia entre el continuo (esa vorágine de letras que denominamos existir) y el estático (tu palabra acallada).
Hoy pinto nostalgias con trazos desesperados. Un gradiente de grises inunda mi lienzo salpicado por memorias rosadas.
Hoy amarro cintas de tristeza color tierra y allí sembraré tu árbol con semillas de eternidad.
Hoy esculpo en el barro de la angustia la escultura que retrata tu esencia que es poema mojado en el río.
Hoy escribo tu partida en el día de tu vida. Letras plasmadas en la bitácora de mi duelo (que es mío, porque es mi Duelo). Permíteme por hoy, no celebrar tu vida… hoy quiero llorar tu muerte: hasta que el cuerpo no resista.
Hoy bordo añoranzas doradas en la tela de tu recuerdo: siempre presente, siempre presente.